
En el Palacio da Pena se pasa en pocos metros del estilo gótico al manuelino y también al neoclásico, pero destaca sobre todo su integración con el paisaje. El palacio aparece como un apéndice particular de la masa rocosa que lo soporta y la sierra de Sintra no sería la misma sin él. Está rodeado por un parque hermoso y lleno de sorpresas que bien vale la pena recorrer.

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